1981. Lo que Parsons NY le dijo a Chavón

La Escuela Chavón comparte con el río algo más que su nombre. A veces he llegado a pensar que están hechas de la misma naturaleza, que son una misma cosa, expresiones recíprocas de una única sustancia. Ya no recuerdo qué historiador francés dijo que escribir historia era como observar un paisaje en donde los hechos recientes son los elementos próximos en constante movimiento y difíciles de fijar. Las montañas y el horizonte son esos recuentos lejanos de un pasado que aparece algo más estable e inamovible, y por lo tanto posible de estudiar sin mayores sobresaltos. En realidad, aprendiendo algo más sobre la historia de la Escuela Altos de Chavón me doy cuenta que allí el presente y el pasado son un continuo, una cosa que ha consistido en cuatro décadas suspendiendo en el tiempo los hábitos institucionales que se resisten a cambiar. Es como el río Chavón, con el agua dando la impresión de formarse con la misma corriente, un flujo líquido de reiteraciones. El sentimiento de eterna repetición se acentúa si es que el lector ha tenido la oportunidad de contemplar el paisaje casi teatral del cual estamos hablando: la vista desde la meseta hacia el río. No se sabe de donde viene el caudal ni a donde va de modo que bien podría tratarse de una circularidad hecha de sedimento y agua dulce sin fin.

Qué bueno que existen las palabras, los registros, los documentos, las pruebas. Existen herramientas de orientación que sirven para comprender un paisaje que durante tanto tiempo ha evitado cualquier consideración detallada de sus formas silvestres. Hace unos días descubrí feliz una caja de cartas en el archivo David C. Levy en la biblioteca de The New School en Nueva York. Dentro de la caja, un folio, el número 21, resguarda los correos y memorandums de las reuniones en las que se planteaban el acuerdo de la afiliación entre Parsons y Altos de Chavón. Este archivo es de libre acceso al público y por lo tanto su contenido. El señor David C. Levy fue un brillante visionario en su función como decano ejecutivo de Parsons y la figura clave detrás de la exitosa estrategia de fusión de la escuela de artes y diseño con The New School.

Considero pertinente compartir algunos extractos de mis hallazgos con la intención de contrastar con el estado actual de la Escuela Altos de Chavón y su programa de Bellas Artes, al que Levy dedica especial interés en el intercambio de ideas entre Nueva York y La Romana durante los años 1981-1984. La Escuela Altos de Chavón empezó a operar en 1983.

AGUA

 

Carta de David C. Levy de Mayo 28, 1981

En esta carta David C. Levy recapitula la primera conversación que tuvo lugar en Nueva York. Allí compartió con los fundadores de La Escuela Altos de Chavón. Reitera el potencial de crear la nueva escuela reconociendo el reto que supondrá lograr que el proyecto se sostenga a lo largo del tiempo. Sugiere considerar el modelo utilizado por “The Artist for Environment Foundation” que había funcionado de forma exitosa por varias décadas en la Delaware Water Gap. El modelo Delaware consistía en crear un espacio al que podían acudir estudiantes de arte de los Estados Unidos para cursar un semestre académico mientras desarrollaban proyectos artísticos con una orientación medioambiental. Levy pensaba que dada la ubicación y la exuberante naturaleza del terreno en Altos de Chavón, un proyecto similar podía resultar ciertamente factible, sobretodo por el interés sobre el Land Art que existía en ese momento y los programas artísticos de orientación ecológica en varias latitudes del mundo. Levy dice que adjunta a la carta material informativo sobre el proyecto en Delaware. También cita el convenio con una escuela en Japón donde Parsons ya había puesto a funcionar un programa de diseño de artesanías. En esta misma carta el decano acepta la invitación que recibió para visitar por primera vez Altos de Chavón y dice que está seguro que dicha visita ayudará a que sus observaciones sobre el proyecto sean más atinadas porque iban a informarse con las oportunidades y limitaciones reales del proyecto. Exactamente así fue como ocurrió.

Carta de David C. Levy de Agosto 31, 1981

Han pasado varias semanas desde la visita del señor Levy a La Romana. Inicia su carta diciendo que está convencido que será fructífero poner por escrito sus muchas ideas e impresiones sobre la visita al proyecto. Luego de resaltar la belleza del lugar y el esfuerzo que la empresa Gulf and Western ponía en edificar la escuela, pasa a preguntar  de una forma muy abierta cuál era la motivación real para elegir Chavón como el lugar específico para la escuela y por qué concretamente se proponía el proyecto para ese tiempo. Dice además que la pregunta aún lo inquietaba pues aunque durante su visita había sido parcialmente respondida, entendió que aún quedaba mucho por decirse al respecto. A partir de la lectura del párrafo de introducción da la impresión que Levy sospecha que le han ocultado los motivos reales de la creación de la Escuela Altos de Chavón, un elemento sobre el que otros autores han elaborado teorías que desbordan los límites de este blog.

Levy dice entónces que hay un reto enorme en lograr que Altos de Chavón se convierta en la más importante escuela de arte de América Latina, y que el mayor de los retos sería contrarrestar la realidad de una escuela enclavada en un lugar que no era un centro urbano con la diversidad propia de una gran ciudad. Sugiere que el aislamiento podía ser un obstáculo para la continua espontaneidad creativa; pero dice que al mismo tiempo, el lugar paradisíaco y semi-aislado podía ser atractivo para otros fines distintos a los de una escuela, como captar la atención de perfiles de artistas de reconocimiento mundial con carreras ya establecida para realizar residencias temporales de arte en nuestro país. Levy dice que esta es quizás la más factible de las ideas que pueda pensarse sobre el proyecto.

Sin embargo, como Levy sabía que el objetivo principal se había planteado en las formas de una escuela para formar artistas locales, dice entonces que el reto sería superar las limitaciones que el mercado local dominicano planteaba a partir de un asunto tan real como el número de pobladores de la isla. El ejecutivo de Parsons entendía que muy pronto el mercado dominicano quedaría saturado de artistas chavoneros y que desde muy temprano el proyecto tendría que considerar abarcar una región cultural mayor pues a su juicio resultaba irrisorio pensar que el modelo localista sería factible enfocándose solo en el mercado dominicano. Y agrega que al final solo un grupo reducido de artistas y diseñadores con limitadas propuestas creativas podrían ser admitidos en el circuito local del mercado del arte (!). Por esta razón el autor plantea que el potencial de la escuela estaba asegurado si se dirigía a todo el Caribe, Latinoamérica o el resto del mundo, superando las limitaciones reales de nuestra isla.

Mi momento favorito de esta carta es cuando Levy habla sobre la calidad de los profesores en Chavón y dice que los mismos deben ser de primerísimo nivel pero, que sería difícil que profesionales así esten dispuestos a vivir en La Romana pues para este tipo de artistas resultaba siempre mucho más atractivo vivir en grandes ciudades. Por tal razón, «los profesores de la escuela Altos de Chavón deberían ser artistas de mediana carrera, que fuesen promesas del arte», y que bajo ninguna circunstancia deberían permanecer dando clases en la escuela por más de dos o tres años porque de lo contrario se correría el riesgo de desconectarlos del mundo real, estancar las ideas y atrofiar el crecimiento intelectual no solo de los profesores sino también de los futuros estudiantes. Según Levy, la vitalidad de la Escuela Altos de Chavón dependería totalmente de este flujo constante de nuevos artistas trayendo nuevas ideas de sus experiencias con el mundo del arte más allá de la República Dominicana.

El ejecutivo de Parsons dice luego que la facultad debía estar bien formada en las artes y ser «personas competentes e íntegras» pues si la escuela se permitía contratar a personas de poca calidad o de baja reputación personal y profesional, el éxito de la escuela quedaría mermado. Levy es enfático al decir que la escuela tenía que cuidarse de los profesores que buscaban su “propia preservación” dentro de Chavón porque bloquearían el crecimiento intelectual de la escuela. Continúa esta idea agregando que “este tipo de profesores querrán en último lugar atrincherarse dentro de la escuela y causarían un enorme problema posterior.» Levy se atreve incluso a agregar que «francamente, algunos de los artistas que vi en mi visita a Altos no sobrevivirían el mundo real del arte, pues las oportunidades jamás aparecen dadas tan fáciles y será difícil que estos profesores de Chavón renuncien a la bonanza, el estilo de vida fácil y conveniente que tienen asegurado con ustedes. Los mismos deben ser despedidos y evitar en el futuro contratar personas así, pues además los artistas buenos no querrán jamás trabajar con ellos.” En un momento de la carta Levy dice que “mi impresión de Altos es que el énfasis económico primario se ha hecho sobre la edificación de las facilidades en sí mismas y en cambio veo cierta resistencia a invertir dinero en la gente” pero que para el proyecto subsistir tendría que cambiar esa orientación y empezar a invertir en los talentos que tenían bajo su total responsabilidad.

Aún hay más. Dice Levy que la Escuela tendría que pensar muy bien su campaña publicitaria y de relaciones públicas (1981!), pues las cosas no ocurrirían en un vacío de información. Habla luego de «la necesidad urgente de contar con un plan maestro», o al menos un planteamiento preliminar de los primeros cinco años de la escuela con objetivos puntuales para la primera década de operaciones. “Chavón debe ser guiada por una visión de futuro consistente, bien pensada y bien informada. Dicha visión debe estar comprometida a fortalecer un criterio de calidad educativa.” Y luego explica que dicha labor recaería principalmente sobre la directora principal de la escuela, que la misma tendría que aprender a “separar el grano de la paja” sobre todos los consejos que recibía simultáneamente para la Escuela.

Levy en su calidad de representante de Parsons dice que la escuela en Nueva York estaba dispuesta a aconsejar en la creación del proyecto educativo en Altos de Chavón, y que una posible afiliación entre ambas instituciones ayudaría enormemente a fortalecer la credibilidad internacional del proyecto pero que la labor de Parsons se limitaría por el momento a una asesoría logística dado que la relación estaba en una etapa muy temprana. Levy contempla la posibilidad de que la Escuela Chavon llegaría algún día a integrarse con Parsons así como había ocurrido con otras experiencias en Los Angeles o en Parsons Paris, pero que para lograr algo así todas las acciones tendrían que tomarse desde la Dirección de Chavón y que requeriría mayores esfuerzos en el plan educativo y el criterio de las clases de la nueva escuela, un área que él sentía había quedado seriamente relegada en el planteamiento inicial del proyecto.

Cerca del final de este reporte Levy plantea la posibilidad de que en algún momento Chavón se integre con grado de independencia a la East Coast Art School Consortium para asegurar el flujo de artistas y estudiantes internacionales entre las instituciones, y cita que la ECASC estaba integrada en ese momento por escuelas e instituciones como Parsons, Pratt, Cooper Union, Philadelphia College of Art, the Boston Museum School, Massachusetts College of Art, Tyler School of Art, The Maryland Institute y The Nova Scotia College of Art. La carta cierra anunciando el interés del artista, músico y cineasta norteamericano Larry Rivers en visitar Altos de Chavón a partir de una conversación que habían tenido y en la que David C. Levy habló ampliamente sobre el proyecto educativo que tendría lugar en La Romana.

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Creo que no es necesario elaborar mis ideas a partir de estas cartas pues ellas son suficientes en sí mismas. En nuestra próxima entrega revisaremos el contenido de otras dos cartas, ahora de 1982 y 1983, así como el registro de una reunión entre ejecutivos de Parsons y Chavón en Casa de Campo en febrero del 1984.

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Referencia Bibliográfica
Affiliate Schools: Altos de Chavon, 1981-1984, [1981], David C. Levy records, PC.01.04.01, box 3, folder 21, New School Archives and Special Collections, The New School, New York, New York
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